Hablamos de matar el tiempo como si no fuera el tiempo el que nos mata a nosotros.
Aunque no se puede reivindicar la idea de que el minimalismo sea una invención francesa, es un hecho histórico (aunque extremadamente desconocido) el que las primeras pinturas monocromas y la primera música radicalmente minimalista de Europa fue compuesta por un curioso hombre nacido en Honfleur, Normandía. Si la arquitectura minimalista tiene sus raíces en Adolf Loos, la música y el arte las tienen en Alphonse Allais, quien ya en la década de 1890 empezó su propio proceso de substracción, restando imágenes, emociones, decoraciones, e intentando llegar a lo esencial del arte y de la música.
La obra del escritor, periodista y humorista francés Alphonse Allais (Honfleur, Calvados, Normandie 20 octubre 1854- Paris 28 octubre 1905) constituye el ejemplo más temprano en la historia de música silenciosa y de cuadros monocromos. Nacido en el establecimiento de su padre (ahora convertido en el Petit Musée d’Alphonse Allais), el farmacéutico Charles-Auguste Allais, por decisión paterna iniciaría los estudios de farmacia que finalmente terminaría abandonando para dedicarse a la escritura, llegando a escribir durante toda su vida más de 1.700 relatos cortos, 2 obras de teatro, una novela y numerosos poemas y aforismos. El universo narrativo de Allais resulta muy divertido, desprovisto de cualquier dramatismo y de cualquier solución moralista o crítica. En un estilo conciso, sintético, minimalista, de fácil lectura pero de difícil comprensión todos los relatos de Allais ofrecen una mirada irónica y diferente hacia un mudo en el que son posibles todas las soluciones. Resultan particularmente interesantes sus poèmes holorimes compuestos por palabras homófonas, donde rima está constituida por la totalidad del verso:
Par les bois du Djinn, où s’entasse de l’effroi
Parle et bois du gin ou cent tasses de lait froid.
La labor de Allais como artista plástico se enmarca dentro del movimiento patafísico francés de finales del siglo XIX Les Arts Incohérents, liderado desde 1882 hasta 1887 por Jules Lévy, quien posteriormente intentó resucitarlo con escaso éxito durante el periodo de 1889-1896. Su objetivo no era otro que luchar contra el pesimismo que imperaba en Francia ante el cambio de siglo a través de una colección de parodias y de obras irónicas, abiertamente absurdas e incoherentes. Todos los extravagantes autores adscritos a este movimiento provienen de múltiples horizontes; es cierto que había pintores como Henri Pille, Antonio de La Gandara, Tolouse Lautrec o Caran d’Ache, pero también había periodistas, escritores, grabadores, humoristas o poetas como Paul Bilhaud, Guillaume Livet, Charles Clairville, Bertol Graivil, Charles Cros y el propio Alphonse Allais. Todas las obras de estos personajes cumplían el requisito fundamental para ser admitidos dentro del grupo de Les Arts Incohérents:
Toutes les œuvres sont admises, les œuvres sérieuses et obscènes exceptées.
El éxito de crítica y público de las diversas ediciones del Salon des Arts Incohérents celebrado en la Galerie Vivienne o en el Théâtre de l’Eden durante el periodo de 1882-1884 jamás podía hacerles prever a sus autores que su estilo involuntariamente constituiría un remoto germen del estilo minimalista, del sound art y del arte conceptual que surgirían en la segunda mitad del siglo XX. La imaginación que Allais plasma en su obra también fue muy admirada por los surrealistas como René Magritte o André Breton quienes apreciaban mucho sus sarcásticos comentarios y los llegaron a calificar de proto-surrealistas. De hecho Breton incluyó algunos de sus escritos en su Anthologie de l’humour noir y Magritte realizó hasta tres gouaches titulados Hommage à Alphonse Allais con la imagen de un pez fuera del agua rodeado por un collar de perlas. Como se puede apreciar el pintor ha seguido la metodología surrealista de descontextualizar un objeto, exponiéndolo a elementos diferentes para así alterar su propia naturaleza de una forma sorprendente y desconcertante.
“I happen to be re-reading Allais, and you mention him: what a terrific guy! …When the joke reaches the pitch to which Alphonse Allais brings it, it’s obvious then this joke becomes frightening or loses its charm in those circles that are interested in being amused. Thus Allais is not a scribbler, but someone who really belongs to the literary world”
René Magritte
Con el fin de demostrar la influencia de Allais en las corrientes minimalistas artísticas y musicales de la segunda mitad del S.XX estudiaremos sus dos obras por separado y las pondremos en relación con la historiografía oficiosa del minimalismo. Sólo así entenderemos el hecho de que Allais fue un auténtico adelantado a su tiempo y un precursor de un estilo artístico que tardaría más de 6 décadas en imponerse.
MONOCHROÏDES (1882-1884)
Fue el crítico británico Richard Wollheim el primero en emplear en 1965 el término minimalismo (que acabo imponiéndose a otras terminologías menos afortunadas como “estructuras primarias, “arte ABC”, ”arte negativo”, “literalismo” o “arte nihilista”) para referirse a la radical reducción racionalista promovida por las nuevas tendencias del arte de la década de los ‘60. Dicho término sirvió para aglutinar la obra de artistas americanos como Donald Judd, Carl Andre, Dan Flavin, Frank Stella o Sol LeWitt, quienes se revelaron “corrigiendo” de algún modo el rumbo tomado en la primera mitad del siglo por el constructivismo ruso (Kasimir Malévich), la Bauhaus (Josef Albers) y el neoplasticismo (Piet Mondrian). El arte que estos autores realizaban no quería ser ni pintura ni escultura, pero al final el adjetivo minimalista ha salido del círculo de las artes plásticas para instalarse por doquier, empezando por la arquitectura (Luis Barragán, Tadao Ando, Herzog & De Meuron, Alberto Campo Baeza, Peter Zumthor, Ábalos & Herreros, Rafael Moneo, Dominique Perrault…), la música (John Cage, Alvin Lucier, Stuart Marshall, Mary Lucier, La Monte Young, Eric Satie…), la decoración (Philippe Starck…), la fotografía (Jeff Wall, Andreas Gursky) y la moda (Issey Miyake, Calvin Klein, Donna Karan…).
Con nuestra arquitectura de las superficies pretendemos cuestionar la forma (…) esto significa que la superficie y la forma se relativizan mutuamente de manera tan poderosa que ya nada es susceptible de una única interpretación.
Herzog & De Meuron
Los primeros minimalistas norteamericanos estaban empeñados en hacer un arte “genuinamente americano” y creían haber repudiado toda la conexión con la tradición y vanguardia europea porque estimaban que se encontraba demasiado cargada de valores, sentimientos e ideas filosóficas (por supuesto, estos artistas no estaban al corriente de la obra pictórica de finales de siglo de Allais). Su intención era la de presentar, no representar, y describir, no explicar ni analizar, para lo cual se debía de eliminar cualquier connotación cultural de la obra. Por ello les resultó de inmenso interés la traducción al inglés del ensayo Phénoménologie de la Perception del filósofo francés Maurice Merleau-Ponty:
Volver a las cosas mismas es volver a este mundo antes del conocimiento del que el conocimiento habla siempre, y respecto del cual toda determinación científica es abstracta, signitiva y dependiente, como la geografía respecto del paisaje en el que aprendimos por primera vez qué era un bosque, un río o una pradera.
Sin embargo y pese a lo expresado por los propios artistas acerca de la búsqueda de una identidad completa entre el objeto, la percepción y la idea, probablemente ningún otro movimiento ha sido objeto de semejante torrente de interpretaciones diferentes, contradictorias y hasta excluyentes:
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El crítico de arte Clement Greenberg opinaba que el minimalismo era la “apoteosis del idealismo vanguardista”.
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Donald Kuspit, profesor de la Stony Brook University lo describe como la “apariencia del pensamiento racional” enlazando el minimalismo con la tradición occidental, que tanto en la Antigüedad Clásica como en el Renacimiento, buscaba la inteligibilidad mediante la matemática.
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Para la profesora de Columbia Rosalind Krauss tiene una opinión completamente contraria a la de Kuspit, situando al minimalismo como el fruto de un pensamiento obsesivo y repetitivo.
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Para el profesor de Princeton Hal Foster el minimalismo escultórico supone una resistencia materialista ante el capitalismo triunfante.
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Muy al contrario que para Foster, para la crítica Anna C. Chave el minimalismo no es más que el rostro del capital y del poder, una muestra de la retórica del poder.
Es por ello que una nueva generación de artistas (Aurélie Nemours, Jorge Oteiza, Imi Knoebel, Blinky Palermo, Bruce Nauman, Dan Graham, Eva Hesse, Cildo Meireles, Mona Hatoum, Félix González-Torres…) han buscado la superación del minimalismo transgrediendo con talento no tanto su enseñanza plástica sino el dogmatismo teórico que implicaba su idea de vacío, asepsia, neutralidad perceptiva y amoralidad, con lo que el contenido de este nuevo minimalismo “pervertido” resulta mucho más amplio desde un punto de vista poético y político.
A menudo esta “historiografía oficiosa” del minimalismo se olvida intencionada o inintencionadamente de los irónicos monochroïdes de Allais presentados en una de las ediciones parisinas del Salon des Arts Incohérents. Sin embargo lo cierto es que si de verdad queremos rebuscar más profundamente en las raíces de la pintura monocroma nos tenemos que remontar hasta el año 1760. Fue en ese año en el que el escritor Laurence Sterne introdujo una página completamente en negro en su novela The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman para ”ilustrar” la muerte de uno de los protagonistas. Sorprendentemente también podemos mencionar a los Impresionistas como precursores de la pintura monocroma. Sirvan dos ejemplos para demostrar dicha afirmación:
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Effet de neige à Giverny y las últimas versiones de los Nénuphars de Claude Monet (1893)
Sin embargo, la verdadera aportación de la obra de Allais a la pintura monocroma es el hecho de que por vez primera se expuso en un contexto expositivo una obra verdaderamente monocroma (aunque no abstracta, como nos revelarán de manera humorística cada uno de los títulos de estas siete obras), lo cual constituye un auténtico precedente en la historia del arte que influyó indirectamente en el minimalismo a través del dadaísmo de principios de siglo:
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Stupeur de jeunes recrues de la Marine en apercevant pour la première fois la Méditerranée. Hoy en día al pensar en un monocromo azul nos viene rápidamente a la mente la obra de Yves Klein, quien llegó a patentar una tonalidad de un pigmento azul cobalto bajo la denominación de IKB (International Klein Blue). Sin embargo sería un error olvidarnos de algunas pinturas de la obra radical, de base teórica pero sin carga ideológica de los artistas americanos Joseph Marioni y Frederic Thursz y de algunas obras aisladas de Ad Reinhardt
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Récolte de la tomate par des cardinaux apoplectiques au bord de la mer Rouge. Aunque artistas como Yves Klein, Joseph Marioni, Richard Tuttle, Lucio Fontana, Ad Reinhardt, Robert Rauschenberg o Frederic Thursz han experimentado con algunos cuadros monocromos en rojo, debemos destacar en este punto al artista Rupprecht Geiger, quien llegó a afirmar que “el rojo es EL color. El rojo es bello. El rojo es vida, energía, potencia, poder, amor, calor, fuerza. El rojo te eleva”

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Des souteneurs, encore dans la force de l’âge, le ventre dans l’herbe, buvant de l’absinthe. Caben citar algunos ejemplos aislados de monocromía verde en obras de Yves Klein de 1957 o en algunas de las creaciones de Joseph Marioni, Lucio Fontana, Jasper Johns o Frederic Thursz, aunque el referente de la monocromía verde es sin lugar a dudas el norteamericano Alan Ebnother.
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Première communion de jeunes filles chlorotiques par un temps de neige. No cabe duda que hablar del monocromo blanco en el siglo XX es hablar de la figura estelar de Piero Manzoni y sus Achromes, aunque tampoco podemos olvidar la presencia de artistas como Kasimir Malévich, Agnes Martin, Sol LeWitt, Robert Rauschenberg o Robert Ryman.

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Combat de noirs dans un tunnel, la nuit. Para la realización de esta obra Allais se inspiró en una obra muy parecida que el artista Incohérent Paul Bilhaud firmaría en 1882 (Combat de nègres dans une cave, pendant la nuit). Nótese que esta pintura negra monocroma precede en más de 30 años a la que se tiene habitualmente como la primera pintura monocroma de la historia, el Cuadrado Negro del suprematista Kasimir Malévich. Desde entonces son muchos los ejemplos que nos encontramos de monocromía en negro a lo largo del S.XX en obras de artistas como Ad Reinhardt, Robert Rauschenberg, Allan McCollum, Joseph Marioni, Frank Stella, Gerhard Merz, Pierre Soulages u On Kawara. Y es que tal y como estableció Theodor Adorno el arte moderno tras la II Guerra Mundial tenía que estar de luto y expresar su tristeza y su rabia por lo que hay de muerte, de mutilado, de humillado y de ofendido en todos y cada uno de nosotros (“decir hoy arte radical es lo mismo que decir arte sombrío, con el negro como color de fondo” ).

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Manipulation de l’ocre par des cocus ictériques. El interés de artistas como Imi Knoebel o Joseph Marioni por los colores primarios (en particular el amarillo) los convierte en lejanos legatarios de esta obra de Allais. Resulta curioso el caso de la obra Zone de Sensibilité Picturale Immatérielle de Yves Klein en la que el artista se ofrecía a vender fragmentos de su sensibilidad pictórica a cambio de una hoja de 20 gramos de oro. Cada uno de los 7 compradores que hubo recibió un cheque que debía quemar mientras que Klein arrojaba la mitad de la cantidad de oro al Sena. La otra mitad serían empleadas en sus obras monocromas doradas.
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Bande de pochards poussiéreux dans le brouillard. Resulta complicado encontrar ejemplos de pintura monocroma gris en el arte contemporáneo salvo en determinados trabajos de Jasper Johns, Agnes Martin, Brice Marden o Gerhard Richter, por citar algunos ejemplos.
MARCHE FUNÈBRE COMPOSÉE POUR LES FUNÉRAILLES D’UN GRAND HOMME SOURD (1897)
La historiografía del minimalismo musical también se olvidó por completo de Allais, desde que el 30 de marzo de 1972 Tom Johnson fue el primer crítico musical que habló por primera vez de música minimalista en un artículo publicado por el Village Voice titulado The Minimal Slow-Motion Approach. Dicho artículo hacía referencia a tres obras compuestas por tres artistas distintos, presentadas en un concierto histórico que tuvo lugar en la iglesia presbiteriana de Greenwich Village:
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A Sagging and Reading Room de Stuart Marshall: Interpretada por tres personas que trasladaban unas grabadoras de un sitio a otro del escanario, mientras que se escuchaba una voz pregrabada describiendo dónde se encontraba cada grabadora respecto de las demás: “At the time of the next statement, this cassette will be closer to microphone one than Alvin’s cassette, and further from microphone two than Mary’s cassette” luego se oía una voz distinta: “At the time of the next statement, this cassette will be further from microphone one than Stuart’s cassette, and further from microphone one than Mary’s cassette”.
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Journal of Private Lives de Mary Lucier: La obra comenzaba con una especie de preludio que consistía en diapositivas en blanco y negro que reproducen distintas monedas, junto con recortes de prensa invertidos y casi imposibles de leer. El cuerpo de la obra consiste en tres acontecimientos simultáneos: En una pantalla a la izquierda se ve una mano que escribe lentamente un mensaje “In the dream I am writing you a letter. I don’t know what I am saying in the letter, but you must mail me a letter arranging to meet me on such and such a day… etc”. En otra pantalla a la derecha hay una serie de diapositivas que muestran vistas ligeramente distintas a través de una pantalla . Todo es más bien difuso y se requiere mucha concentración para captar las diferencias entre unas cosas y otras. El tercer acontecimiento tiene lugar en una pantalla situada en el medio de las otras dos en la que durante algún tiempo se ven diapositivas de colores uniformes, con ligeras diferencias de matiz. Luego hay dos proyecciones simultáneas y una pareja empieza a bailar a cámara lenta un baile de salón en completo silencio, arrojando unas misteriosas sombras dobles.
- The Queen of the South de Alvin Lucier: Cuatro cantantes estaban sentados alrededor de una lámina de metal de alrededor de 1 metro cuadrado espolvoreada de arena. Cuando cantaban ante sus micrófonos la vibración hacía que la arena se moviera formando diversos motivos.
Unos años más tarde contemplando la cuestión de la música minimalista desde Europa Tom Johnson se dio cuenta de cuántos compositores no americanos estaban intentando también huir de las complejidades del serialismo, reduciendo la música a algo que pudieran huir y comprender (Michael Nyman, Arvo Pärt, Victor Ekimovsky, Juan Hidalgo, Walter Marchetti…). Por ello en la nueva redefinición de música minimalista dada en 1990 se abarca un amplio espectro de estilos y compositores:
The idea of minimalism is much larger than most people realize. It includes, by definition, any music that works with limited or minimal materials: pieces that use only a few notes, pieces that use only a few words of text, or pieces written for very limited instruments, such as antique cymbals, bicycle wheels, or whisky glasses. It includes pieces that sustain one basic electronic rumble for a long time. It includes pieces made exclusively from recordings of rivers and streams. It includes pieces that move in endless circles. It includes pieces that set up an unmoving wall of saxophone sound. It includes pieces that take a very long time to move gradually from one kind of music to another kind. It includes pieces that permit all possible pitches, as long as they fall between C and D. It includes pieces that slow the tempo down to two or three notes per minute.
Dentro de esta definición sólo la última frase o categoría se acercaba a la idea de música silenciosa (“…pieces that slow the tempo down to two or three notes per minute”). Sin embargo la propia definición de música silenciosa contiene una contradicción conceptual similar a aquella en la que incurriría el surrealista Magritte cuando pintó una pipa y escribió debajo Ceci n’est pas une pipe.
La marcha fúnebre para los funerales de un gran hombre sordo de Allais se trata sin duda alguna del ejemplo más antiguo de auténtica música que es realmente silencio. En aquella época muchos pensaron que la obra era un chiste, y de hecho esta obra puede considerarse más como una parodia de la música audible que como el producto de una verdadera creencia en la música silenciosa. Sin embargo lo cierto es que la música silenciosa al igual que los ready-mades, los monocromos u otras grandes ideas del arte comenzaron en un primer momento como una broma y han encontrado progresivamente su acomodo dentro de la historia del arte. Por ello no resulta excéntrico el hecho de que hoy en día podamos escuchar esta marcha fúnebre como el inicio del sound art.
El prefacio de esta marcha fúnebre parece constituir una irónica explicación para los pentagramas vacíos que constituyen su música, y que según instrucciones de su compositor deben interpretarse en un ritmo Lento rigolando:
L’auteur de cette marche funèbre s’est inspiré dans sa composition, de ce principe, accepté par tout le monde, que les grandes douleurs sont muettes.
Ces grandes douleurs étant muettes, les exécutants devront uniquement s’occuper à compter les mesures. au lieu de se livrer à ce tapage indécent qui retire tout caractère auguste aux meilleures obsèques.
Hay cientos de maneras de hacer “música silenciosa” inspiradas por la obra de Allais tal y como han demostrado múltiples artistas a lo largo del S.XX en diversas obras que he seleccionado del catálogo de la exposición Minimalismos, Un Signo de los Tiempos, celebrada por el MNCARS en 2001:
- 4′33″ de John Cage: Constituye todo un clásico, siendo el ejemplo más conocido de música silenciosa. Probablemente se trate de una de las obras más discutidas del S.XX al ser tildada de nihilista, de broma definitiva, de negación de la música. Sin embargo todavía hoy se sigue apreciando mucho su fuerza y originalidad. Concebida para ser interpretada en un concierto, esta pieza fue estrenada por David Tudor en un famoso concierto en Woodstock, Nueva York en 1952 de tal modo que durante cuatro minutos y treinta y tres segundos la sala de conciertos permaneció en un silencio sepulcral. El silencio zen de esta obra de Cage se vincula frecuentemente con la fría espiritualidad de los White Paintings de Robert Rauschenberg, lo cual demuestra la estrecha vinculación entre los artistas de las más diversas disciplinas que había en Nueva York por esa época.
I have spent many pleasant hours in the woods conducting performances of my silent piece, transcriptions, that is, for an audience of myself, since they were much longer than the popular length which I have had published. At one performance, I passed the first movement by attempting the identification of a mushroom which remained successfully unidentified. The second movement was extremely dramatic, beginning with the sounds of a buck and doe leaping up to within ten feet of my rocky podium… The third movement was a return to the theme of the first, but with all those profound, so-well-known alterations of world feeling associated by German tradition with the A-B-A.
John Cage: Music Lovers’ Field Companion
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El libro Arpocrate seduto sul loto de Walter Marchetti pretende ser un texto para enseñarnos a componer, pero incluye también El libro de la forma, que nos enseña a escuchar “música mental”. El libro, al igual que la mayoría de la obra de Marchetti es silencioso, y aunque había que sostener algunas notas el mayor tiempo posible, las pausas entre fragmentos a menudo duran horas por lo que parece evidente que esta música está destinada a permanecer silenciosa para siempre.
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Stochroma es una obra escrita en lenguaje de programación FORTRAN por Clarence Barlow en 1972, dedicada al compositor Karlheinz Stockhausen, con el que Barlow había estudiado. La partitura consiste en unas 300 páginas de ordenador impresas, con un conjunto aleatorio de notas para piano, combinándose de todas las formas posibles y con todas las derivaciones posibles. Las elecciones aleatorias que el ordenador realiza, convierte a Stochroma en una composición imposible de interpretar, ya que en la primera página, la duración del silencio entre el acontecimiento 4º y el 5º debe durar 2^52 segundos, lo que supone un silencio de duración de unos 109.603.844.200 años! En las páginas sucesivas hay casos en los que el pianista debería tocar unos acordes que requieren tres o cuatro manos.
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La Symphonie Monoton-Silence es un musical “monocromo” de Yves Klein en el que el autor simplemente pidió a la orquesta y al coro que sostuvieran un acorde en re mayor. Klein también especificó que si el acorde se mantenía durante un cierto tiempo, debía ir seguido por un silencio de una cantidad equivalente de tiempo.
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La obra Sound Colour de Karl Gerstner permanece inmóvil colgando en la pared pero sin embargo parece estar en una oscilación perpetua. Se genera así un fenómeno sinestésico en el cual el espectador que contempla la obra escucha ciertos sonidos bajos que aumentan o disminuyen con gran regularidad. El propio Gerstner explica este fenómeno en su libro The Forms of Colour:
And dark and light colours do actually have effects which are comparable to low and high musical tones. Dark colours are sonorous, powerful and mighty like deep tones. But light colours, like those of the Impressionists, act, when they alone make up a whole work, with the magic of high voices: floating, light, youthful, carefree, and probably cool too.
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Las partituras de Música Celestial y de Música Angelical (de la serie Le Livre du Sexe) de la donostiarra Esther Ferrer no contienen nota alguna sino tan solo pentagramas e instrucciones para el intérprete, todo dispuesto sobre un fondo fotográfico que reproduce un órgano sexual femenino, todo lo cual parece translucir un evidente mensaje feminista.

- El compositor y guitarrista William Hellermann produjo un centenar de piezas gráficas que están más hechas para ser vistas que para ser tocadas. Sus notas están cuidadosamente escogidas, dibujadas y alineadas, formando juegos de palabras e imágenes visuales sin necesidad de que se oiga nada de música. Su trabajo, componiendo piezas que nadie tocará jamás ha sido comparado con aquél de tantos escultores medievales que pasaron años esculpiendo estatuas de de piedra que terminaron en lo alto de las catedrales, donde han permanecido esencialmente invisibles durante siglos.
- La colección de dibujos Imaginary Music de Tom Johnson, publicada en forma de libro en 1974 son ideas cuyo autor desearía interpretar algún día, pero que en el estado actual de la ciencia deben, simplemente imaginarse. Son ideas cortas, sencillas y humorísticas que en su mayoría consisten en ideas sonoras ininterpretables que se perciben mejor por los ojos que por los oídos. Por ello y pese a tratarse de piezas imposibles, todas son audibles por la imaginación de uno u otro modo.
- La obra de Earle Brown December 1952 es citada habitualmente como la primera partitura gráfica, es decir, la primera vez que un compositor escribió simplemente algunas líneas u otros símbolos, y dejó todas las decisiones musicales concretas a juicio del intérprete.

- La partitura Klangtafel II de Monika von Wedel sigue la idea de la anterior obra de Earle Brown, pero en este caso las líneas son más anchas ya están pintadas sobre un lienzo y no dibujadas en un papel. Y lo que es más importante, la imagen está atravesada por cuerdas tensadas, más o menos como en los violines y las guitarras.
- Antes de casarse con John Lennon, Yoko Ono había venido organizado a principios de los ‘60 conciertos y eventos con artistas como La Monte Young o John Cage. Su libro Grapefruit contiene textos cortos de esa época que pueden ser considerados como imágenes visuales, acciones, meditaciones o sugerencias que requieren cierto tiempo para que todas sus resonancias puedan ser percibidas a varios niveles:
Secret Piece
Decide on one note that you want to play. Play it with the following accompaniment:
The woods from 5 a.m. to 8 a.m. in summer.
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La mayoría de poetas y músicos que contribuyeron a la edición de la Revue Musicale en 1971, dedicada a “La Musique Lettriste” son, salvo excepciones como Isadore Isou, bastante desconocidos. Sin embargo la obra que estos artistas presentaron en algunas exposiciones, y especialmente en esta pequeña revista, merece una página en la historia de la música silenciosa. La idea clave de Les Lettristes es su reivindicación de que las propias palabras están gastadas tras tantos siglos de literatura, por lo que escritores y poetas deben enfrentarse con la letra que constituye el centro fonético de todo lenguaje. Por ello este grupo creó varias formas nuevas de literatura con lenguajes fonéticos mudos no recitables, por lo que su obra constituye música silenciosa, al igual que la obra de Allais.

- Las Variations du Silence del artista belga Baudoin Oosterlynck consisten en 23 preludios que representan en imágenes y palabras silencios que el artista ha escuchado en la naturaleza, habitualmente durante sus excursiones por las montañas de Bélgica, Francia o España. Cada uno de estos silencios escogidos es especial por una u otra cosa, como se ve al leer sus notas y estudiar sus dibujos.
- Desde su participación en la Scratch Orchestra en los años ‘60, el artista inglés Tom Phillips se ha interesado profundamente por la música, por lo que no es sorprendente que haya vuelto a la música en su obra visual, donde los collages son muy frecuentes. Su obra Last Notes from Endenich es un homenaje a Robert Schumann, quien pasó los últimos meses de su vida en el manicomnio de la ciudad de Endenich. Para su realización hizo algunas informaciones sobre la muerte del compositor, sobre la música de otros mundos que, según su esposa Clara, escuchaba continuamente y sobre la nota “la” que siempre estaba presente en sus oídos. Parece que Schumann dejó cierto número de fragmentos musicales en “ortografía salvaje”, que a Clara le parecían delirios musicales y que destruyó, aunque la obra de Phillips deja un atisbo de lo que habrían sido esas últimas notas torturadas de Shumann condenadas al silencio de un manicomnio.

- Aunque docenas de artistas y compositores de USA y Europa han hecho dibujos y pinturas sobre papel pautado, sobretodo en los años ‘60 y ’70, el caso de Dick Higgins es particularmente relevante. Para un proyecto denominado The Thousand Symphonies realizó un sinfín de composiciones sobre papel pautado, el cual perforaba con lo que parecen agujeros de bala y decoraba con apasionadas pinceladas. Pese a que el resultado final parece una composición grandiosa para una gran orquesta, en realidad se trata de un ejemplo más de música silenciosa.

- El japonés Takehisa Kosugi es más conocido como improvisador y como director musical de la Merce Cunningham Dance Company, pero durante una época dedicó bastante tiempo a dibujar sencillamente papel pautado y a hacer con él hermosas ediciones repujadas y hechas a mano que a veces se han expuesto en muestras de música gráfica. Esta obra es, ante todo una rigurosa forma de minimalismo que no provoca sonido alguno:
Para finalizar este post sobre música silenciosa me gustaría incluir dos links de “partituras imposibles” que guardan una gran relación con el tema, puesto que a pesar de ser interpretables, es decir, de no ser silenciosas en sí, merecen ser contempladas en silencio como auténticas obras de arte:
-http://www.darkroastedblend.com/2007/02/we-dare-you-to-play-these-scores.html
-http://www.darkroastedblend.com/2009/03/strangest-music-scores-part-2.html







Las “superficies acromas” (pese a que las primeras obras de esta índole datan de 1957 la denominación de Achromes no fue empleada por primera vez hasta 1959) son un espacio “total”, una infinita reproducción de una realidad tautológica abierta a infinitos sentidos posibles. No se trata de un mero espacio lleno de líneas y colores organizados siguiendo un principio compositivo predeterminado para conseguir formas artísticas, sino que su naturaleza resulta mucho más trascendente. Pese a que cuentan con influencias de Rauschenberg, Fontana o Burri estas primeras obras son una respuesta directa a la exposición Epoca Blu que Yves Klein realizó en enero de 1957 para la Galleria Apollinaire consistente en 11 cuadros monocromos de color azul.
Desde 1958 las telas blancas de los Achromes están cruzadas con rayas horizontales y verticales, marcados por arrugas, hinchazones o canales que no significan nada más allá de sí mismos, anticipando el minimalismo tal y como fue propugnado por Frank Stella (“what you see is what you see”). Estas rayas se fueron multiplicando progresivamente hasta que los lienzos adquirieron un aspecto similar a una ”parrilla” evidenciando de este modo el carácter fragmentario de la obra. En 1960 surgieron los primeros Achromes compuestos de cuadros de tela cosidos juntos.


La más corta sólo media 1′76 m. pero posteriormente encontraremos ejemplares de 5′70 m, 10′99 m, 12′40 m, 15′80 m… y así hasta 68 líneas de diferentes tamaños. Estas líneas están contenidas dentro de cilindros de cartón, que según las instrucciones del autor nunca deben ser abiertos, puesto que la obra debe quedar apartada de la mirada del comprador o del espectador, cerrada físicamente en su estuche y metafóricamente cerrada en sí misma. Todos los cilindros vienen etiquetados con la longitud de la línea, el mes y el año de su realización y la firma del artista, lo que significa que la obra sólo puede ser vista por el público mediante la realización de un acto de fe en el artista y a través de la una especie de mirada mental interior, anticipando de este modo el movimiento que años más tarde se conocería como arte conceptual. Pese a ello, Uliano Lucas, un amigo y colaborador de Manzoni abrió y desenrolló una de estas líneas para descubrir la inscripción 15 Capo Linea al final del recorrido. 
La línea más larga documentada fue una de 7.200 m. que realizó desde las 4 a las 18:55 el 4 de julio de 1960 en la imprenta del periódico local Herning Avis de la localidad danesa de Herning gracias al mecenazgo de Aage Damgaard. Esta línea, al igual que las anteriores, está contenida y sellada en un cilindro de zinc y enterrada en los jardines del 











Simultáneamente Manzoni proyectó una serie de globos de 2′5 m. de diámetro diseñados para su instalación en parques públicos, además de una esfera permanentemente suspendida en el aire por un chorro de aire comprimido. Dichos planes se vieron truncados cuando el 6 de febrero de 1963, poco después de inaugurar una exposición monográfica en la Galerie Smith de Bruselas, murió en su taller de la calle Fiori Chiari 16 de Milán de un infarto de miocardio unido a una severa complicación hepática debido a su desmesurada ingesta de alcohol. Tenía tan sólo 29 años de una vida vivida al límite que transformó por completo el rumbo de la historia del arte del siglo XX. Resulta tremendamente inspirador imaginar qué hubiese sido capaz de realizar de haber llegado a nuestros días.









en pequeñas plantaciones de trigo durante distintas etapas de su crecimiento, desde unos diminutos brotes hasta el momento de la recogida. La obra revela una noción primitiva y cíclica del tiempo expresada a través de las labores agrícolas necesarias en cada momento del año. La obra artística y botánica de Geva se complementaba con 
Nautilus (2005)
En 1994, en la exposición 1995: Lithuanian Art continuó analizando con humor la influencia soviética en Lituania con su obra Hapiend, para la que recubrió y llenó de cinta de vídeo de 35 mm. una cabina para cambiarse de ropa de las que tradicionalmente había en las playas. A través de una comicidad ciertamente provocativa esta obra criticaba la demagógica actitud que las autoridades soviéticas mantenían con respecto al nudismo.
O2 (2007)
aprovechando las impresionantes propiedades de la cinta de vídeo el artista creó una de sus obras más paradigmáticas. Colocando tiras de cinta VHS desde el suelo al techo de una habitación en un mismo ángulo, de forma que el filo de la cinta acabe mirando a la entrada, consigue que el visitante tenga la impresión de estar entrando en una estancia completamente vacía. Sin embargo a medida que el espectador se mueve por la habitación y cambia su perspectiva de la instalación ésta se va materializando poco a poco ante sus ojos, revelando una estructura similar a un muro. De nuevo cuando se camina hacia la salida y se mira hacia atrás se tiene la impresión de que la escultura se ha volatilizado y que la habitación vuelve a estar completamente vacía.
OOO (2006)

- Columns (2006): Trece columnas de 60 cm. de diámetro realizadas a partir de cinta de video transformaron por completo el espacio de la galería, haciendo que el visitante experimentase una auténtica experiencia óptica (en este sentido parece legítimo pensar que se trata de una especie de remake de su obra anterior Paintings from Nature). Esta vez las columnas estaban compuestas de tiras de cinta que se extendían del techo al suelo. Dichas cintas se alternaban en su orientación con respecto al espectador, de forma que tras una cinta colocada mostrando su superficie lisa y brillante, la siguiente estaba girada 45º, de forma que sólo revelaba la estrechez de su filo, y así sucesivamente. Esta estructura creaba un efecto vibrante y distorsionador a medida que uno se acercaba y se alejaba de la columna o giraba alrededor de ella. El haber fabricado estas efímeras y frágiles columnas de cinta de vídeo suponía un desafío a las propiedades básicas atribuidas a los elementos arquitectónicos, caracterizados habitualmente como inmutables e indestructibles.
- Bike Messenger (2006): Pieza de videoarte compuesta por cuatro canales de video y ocho de audio de un extraño y alocado viaje en bicicleta. Para su realización Kempinas montó cuatro cámaras (cada una enfocando en una dirección distinta) en su bicicleta con el fin de documentar un paseo de una hora de duración alrededor de Manhattan y Times Square. El destino o el rumbo de ese viaje no importaba; la única premisa que había que mantener era el no parar de moverse. La instalación resultante recrea la odisea del artista mediante la proyección sincronizada de todo el recorrido en las cuatro paredes de una sala, de forma que el espectador se sienta transportado y experimente las mismas sensaciones que en su momento sintió el artista. Los sonidos ensordecedores, el traqueteo de la bicicleta y el movimiento constante hacen que el espectador que se sitúe en el centro de la sala se sumerja sensorialmente en ese viaje de manera visceral.
- White Noise (2007): Esta obra supone un nuevo progreso en el uso que Kempinas da a la cinta de vídeo en sus instalaciones al emplearla para evocar los juegos tautológicos minimalistas de los artistas conceptuales Joseph Kosuth y Robert Irwin. Nada más entrar en la galería se percibe un estruendoso sonido y al intentar averiguar su procedencia el espectador accede a una habitación oscurecida donde se ve confrontado con lo que parece ser una gran pantalla de 





Equilibrium (2006)
En el 


Daisuke Kato (a.k.a. Dai K.S.) es un joven artista madrileño de origen japonés nacido en 1974 y licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Sus dos exposiciones en la 
Cuatro años más tarde, durante el mes de diciembre’08 Dai K.S. retorna a la Galería Ángel Romero, con una muestra bajo el título de Mise en Abyme para mostrarnos la evolución de su obra. El título de la exposición 
Dentro de esta experiencia individual el artista está interesado en el concepto de límite, entendido como zona neutra entre dos significados donde error y certeza no son contradictorios. Pretende, a través de su trabajo, hallar las dimensiones del grosor de ese límite mediante el hallazgo de situaciones que poseen un único significado, su contrario, o ninguno de los dos a la vez.
Dai K.S también emplea la fórmula de los ciclos cronológicos de la historia del arte tradicional en su faceta más científica (desperfilación-arcaicismo-esplendor-desperfilación). Esta historiografía de la historia del arte es completamente ajena a los conceptos de creación artística particular, al normalizar los modos de trabajo para posteriormente descategorizarlos.

Tres años antes, tras el fin de la guerra, Schoonhoven había comenzado a trabajar como un humilde funcionario de correos en La Haya con el número de identificación 18977, trabajo que no abandonaría hasta su jubilación en 1979, pese a la multitud de galardones recibidos y a las cotizaciones alcanzadas por sus obras en las subastas de Christie’s o Sotheby’s. En dicho puesto Schoonhoven carecía por completo de aspiraciones laborales, pero le permitía dar a su vida una estructura coherente al margen del fluctuante mundo del arte, al lado de su mujer Anita, que era organizadora de eventos de jazz.
Sus primeros relieves consistían de estructuras repetitivas simples de cuadrados y rectángulos abiertos hechos de capas de papel maché pegadas a una base de madera. Sin embargo con el tiempo las formas fueron haciéndose cada vez más complejas al introducir planos inclinados y diagonales dentro de los módulos en una constante búsqueda por encontrar novedosos efectos de luz y sombra en sus relieves. A pesar de que la composición final no significa nada por si sola, es precisamente ese juego de luces y sombras sobre su superficie lo que le otorga un valor añadido propio de un lenguaje proto-minimalista.
Aunque en un principio solía otorgar títulos de naturaleza descriptiva a sus relieves (como por ejemplo Sistema de Diagonales con Planos Internos Inclinados) estos títulos eran excesivamente largos y pronto demostraron no ser útiles para la identificación de sus obras. Por ello optó por un sistema de números identificativos a modo de títulos, cuya misteriosa encriptación explica Schoonhoven en una carta escrita el 27 de mayo de 1972. De este modo, y por poner un ejemplo, tomaremos esta obra titulada R69-26 presente actualmente en la colección de la Tate Modern.
La obra de Schoonhoven escapa de cualquier clasificación tradicional. Hay quien la encuadra dentro de la escuela del arte sistemático debido a la constante repetición de módulos, otros sugieren que su obra puede estar anticipando el minimalismo de escultores como Donald Judd, Carl Andre o Sol LeWitt. No faltan tampoco quienes comparan sus frágiles creaciones con algunas obras de goma y resina de la genial Eva Hesse, con los relieves blancos de Piero Manzoni que se expusieron en 1999 en la muestra del PS1 
De forma paralela a sus relieves, desde los años ‘60 Schoonhoven viene realizando obras ejecutadas con tinta china, en las que parece hacer encontrado una escritura informal, que fue testigo hasta su muerte de sus preocupaciones artísticas. En estos dibujos el artista se desvía de la geometría que había caracterizado su trabajo con anterioridad, con lo que sus obras se vuelven más expresionistas y personales. En un estado de distracción y de dispersión mental (que el Zen denomina sanran), Schoonhoven creaba dibujos de lineas, puntos y sombreados con pluma y pincel que se asemejaban a una especie de extraña caligrafía.
En otros dibujos dibujaba linea tras linea hasta llenar toda la superficie del papel, de forma que su forma y contenido quedaban completamente transformadas de una manera anónima pero con una extraordinaria belleza y simplicidad.
Esta obra ha sido exhibida en múltiples ocasiones en numerosas muestras dentro y fuera de Holanda, lo que en 1984 le hizo acreedor del premio David Röell. Destacan particularmente su participación en la exposición Arte Occidental celebrada en Colonia en 1981, sus exposiciones en el 




Los padres del artista, Raymond (Ray) y Elisabeth (Liz), contrajeron matrimonio en 1970, poco antes de que él naciera, y cuando las fotografías fueron tomadas, acababan de reanudar su convivencia, tras pasar 2 años separados debido al alcoholismo crónico de Ray, quien seguía sin trabajo. Durante ese tiempo Liz había vivido sola con Richard y con su rebelde hermano pequeño Jason y había cambiado la casa a su gusto, llenándola de numerosas muñecas, puzzles, perros y gatos, en un comportamiento que un psiquiatra diagnosticaría en un cuadro clínico como una mezcla entre Síndrome de Diógenes y Síndrome de Noé.
My dad had moved into my mum’s place by this time and I could not believe how it looked. She’d had two years away from my dad so she had created her own psychological space around herself that was very “carnavalesque” and decorative. There were dolls, jigsaws everywhere. She’d got load of pets by this time; she had about ten cats… two, three dogs.



Toda esta colección de imágenes fue recopilada y publicada en 1996 por la editorial 
Nightime: En 2003 Billingham visita esta misma localidad para comprobar cómo y cuánto había cambiado su relación con aquellas calles. Sin embargo esta vez acude con un fotómetro y con un trípode para fotografiar el entorno urbano de noche, mediante largas exposiciones con una cámara de medio formato. En esta ocasión las calles vacías contienen un halo de misterio y de cierta magia desprovista de cualquier temática social que demuestra cómo el color influencia el modo que tenemos de interpretar las imágenes.
Esta serie fue comisionada por 
Sin embargo son los trabajos en vídeo los que mejor reflejan la proximidad esencial entre los comportamientos de humanos y animales en ambientes confinados. Se ha propuesto, por ejemplo, que el movimiento estereotípico (común a todos los seres confinados, ya sean humanos o animales), pueden “facilitar la producción de una secreción hormonal que reduce la ansiedad”. Esta observación ha sido aplicada igualmente a habitantes de prisiones y zoológicos. Nuestra relación con el reino animal es, como se ve en las pinturas rupestres, sujeto de las primeras formas de expresión visual. Desde la antigüedad esta tradición ha continuado creciendo, con muchos artistas y, más recientemente fotógrafos, volviendo su atención hacia los animales, ya sea cautivos, domesticados o en libertad, haciendo a veces paralelismos con el comportamiento de los seres humanos (en este caso las similitudes entre las series de Zoo y Ray’s A Laugh resultan más que evidentes).
Las imágenes de Billingham muestran un león dormitando contra los herrumbrosos barrotes de una jaula descascarada, un gorila inmóvil en su nido artificial, mandriles observados en el interior de su calco de selva, un oso panda al fondo de su recinto, un rinoceronte aislado entre los barrotes y la piscina vacía de su cercado, o la silenciosa danza inútil y reiterativa de los elefantes del vídeo Elephants II y el tonto ir y venir permanente y mudo de una foca en su acuario de Seal. Pero en su aparente pobreza van más allá del documental de ciencias o de la defensa de los animales. No únicamente por su factura, en la que la vocación pictórica de Billingham no le lleva al exceso del pictorialismo y mucho menos a la pompa o suntuosidad técnicas, logrando un acabado que parece extender y desplegar más la cromía de la imagen -verdes, tierras, grises- que sus formas, sino en el cuento o fábula que declinan y que, inexorablemente, como el punto de vista mismo de la fotografía o el vídeo, deja al espectador “fuera” de la imagen y, por así decir, del texto. Richard Billingham reúne a los observadores (incluido el espectador) y al animal observado en un todo que, por así decir, rehuye lo exótico y fantasioso para facilitarnos únicamente las malandanzas compartidas, los sueños frustrados, el encierro simultáneo.
Esta serie fue comisariada por 





Dicho vehículo ha sido testado en múltiples ocasiones por Meste con el fin de comprobar sus prestaciones:

















evolución mucho más manejable y sofisticada de Sexe Moderne I al seguir su misma filosofía de introducir las ideas de violencia y sumisión en el sexo. Al igual que su predecesora, consiste en una caja en la que se puede introducir una persona. Sin embargo en esta ocasión la caja está hecha de resina epoxy, lo que le dota de formas mucho más ergonómicas. Pese a que el cuerpo está “encerrado” dentro de la caja en una posición obscena, las zonas erógenas del cuerpo (pechos, genitales, pies, boca y cara) permanecen visibles, permitiendo la realización del acto sexual no con una persona como tal, sino con aquellos órganos que permanecen expuestos. El cuerpo permanece apresado y momificado en una estructura de la que no puede salir, imitando en cierto modo a Chris Burden, quien para su proyecto de título permaneció 5 días (26-30 abril 1971) encerrado en una taquilla de la Universidad de California (


cultura en forma de cubo transparente con un metro cúbico de semen congelado en su interior (Marc Quinn ya había
Además se podía contribuir económicamente al costo de la obra, que se cifró en 100.000 €. El total del capital social estaba dividido en acciones, como en cualquier S.A. de las cuales un 49% estaban destinadas al free-float y se podían adquirir por parte del público. El precio de las acciones fluctuaba en función del volumen de contratación:


Pepe es ludópata desde hace treinta y cinco años y Belén es su mujer. El artista contactó con ellos en un centro de rehabilitación de adictos al juego, donde asistían regularmente a terapias de grupo para solucionar el problema de Pepe. Les pidió que relatasen, ante la cámara y en primera persona, sus experiencias individuales a lo largo de los años en relación con el juego, el primero como jugador y la segunda como mujer de un enfermo adicto al juego:
“Yo me fui a un bar, había una partida de cubilete y allí me envicié. Gane un dinero y ya todas las noches.
“… Es que hubo uno que tenía… En…en un casino, se gastó no sé si dijo que, ¿ochocientas mil pesetas?… ¿u ocho millones de pesetas? Me parece que fueron ocho millones de pesetas lo que dijo.
“Esta es mi gente” es el nombre de un famoso talkshow diario producido por la cadena televisiva española Telemadrid. Utilizando Internet, Javier Núñez Gasco consiguió acceder al tema escogido para el día siguiente -”
arrillas”.
Microchip es el proyecto más extenso de la serie Desde Dentro, un work-in-progress performativo en el que Núñez Gasco, caracterizado según distintos estereotipos sociales, juega con los criterios de verdad y mentira dentro del universo mediático incitando o promoviendo la fabricación de noticias, artículos y reportajes en distintos medios de comunicación. El proyecto Microchip en particular empezó con el implante de un microchip de identificación -idéntico a los utilizados con los animales de compañía- en el brazo izquierdo del artista. Para lograr esa “simple” variación de un proceso veterinario considerado ya rutinario, tuvo que superar una serie de obstáculos burocráticos, primero para conseguir adquirir una caja de chips para perros y luego para que alguien aceptase implantárselo a un ser humano. Por un lado, los microchips de identificación poseen números de serie y desde su fabricación están controlados por entidades estatales -lo que vuelve prácticamente imposible su adquisición indebida-, por otro, es deontológicamente problemático para un veterinario implantar a un ser humano algo ideado para un cuerpo animal.
Sobre la temática del trabajo y la inmigración ilegal versa también el conjunto final de obras, denominadas genéricamente “La familia”. En él se cataloga toda una familia bosnia, en una clara metáfora de los sofisticados métodos y recursos utilizados hoy en día para el control de la inmigración. Común a toda la serie es el aspecto húmedo de los ojos de los sujetos escaneados, así como la extraña posición de sus cuerpos, que ora parecen aplastados y quebrados, ora suspensos en un vacío blanco, lo que les confiere una cierta similitud formal con algunas imágenes de la ciencia forense o de cuerpos después de una autopsia.
En este vídeo de 15 minutos, el artista protagoniza un programa televisivo de cocina frente a la cámara de vigilancia interna de un cajero automático. Partiendo de una bolsa de basura, previamente recogida de un contenedor de la calle, y sirviéndose de una mesa y un conjunto de utensilios de cocina transportados en una mochila, Javier Núñez Gasco prepara un vistoso plato que más tarde se acabará comiendo. Mientras transcurre esta acción continúa la actividad bancaria normal de este “estudio televisivo” improvisado con la entrada y salida de personas que acuden a sacar dinero del cajero automático.



Para otra versión de Inmolación, Javier Núñez Gasco construyó en el espacio central de la pista de baile de la discoteca Lux-Frágil, un cubo hueco de 3 metros de lado apilando 396 cajas de cervezas Sagres (roja) y Heineken (verde). En el interior de esta insólita estructura —que hace referencia a los colores de las banderas de algunos países árabes—, armado con una cartuchera de cuero cargada con 23 botellas de cerveza, el artista se dispone a autoinmolarse con alcohol bebiendo botella tras botella mientras, en el exterior, el público disfruta del ambiente normal de una noche de reunión y copas bajo el sonido de una sesión de DJ. La imagen en directo de esta performance de Núñez Gasco en el interior de la caja era simultáneamente exhibida en una de las pantallas gigantes del piso superior del club nocturno, ofreciendo al público la retransmisión en vídeo de lo que abajo estaba ocurriendo en vivo.
La cartuchera que empleó para ambas performances estaba elaborada en cuero decorado con una factura que recuerda la tradición árabe y evoca la imagen de los paquetes de explosivos de los hombres-bomba. Constituye una pieza de arte por si sola y como tal se expone.
Cuando bebe, Cuando no bebe es una instalación formada por dos vídeos enfrentados donde la misma persona describe sus sensaciones, vivencias y experiencias cuando bebe y cuando no bebe alcohol. Para realizar esta obra el artista empezó por filmar a un amigo suyo —un joven padre de unos treinta años— pidiéndole que hiciese un testimonio ante la cámara sobre su relación con el alcohol, mientras se encontraba en un estado de absoluta ebriedad. Al día siguiente, cuando ya estaba en su casa, el artista volvió a pedirle que hablase, ahora sobrio, del
mismo tema. Las dos declaraciones, de 8′44 y de 6′25 respectivamente, se muestran en dos monitores iguales enfrentados, a la corta distancia de 2 cm, dificultando y casi impidiendo la visión completa de cada una de las imágenes, lo que obliga al espectador a confrontar ambos testimonios, si bien con una percepción distorsionada similar a la de la ebriedad.




integrada en el sistema bancario portugués mediante la creación de una cuenta corriente (BES Empresas) en el Banco Espírito Santo & Comercial de Lisboa, en la cual se ingresó la cantidad de 5.000 euros, el capital social mínimo, y la emisión de una tarjeta de débito y una de crédito y de diez cheques, cinco de ellos cruzados. La responsable de esta cuenta de empresa en el Banco Espírito Santo es Sandra Magro.
En una reunión posterior, Javier Núñez Gasco y Cláudia Maranho Jardim eligieron de común acuerdo a tres candidatos: André Rui Magalhães (20 años), Ricardo Jorge de Guy (20 años) y Bruno Miguel Gomes (30 años). Estas tres personas fueron convocadas por teléfono a un taller de formación o workshop de un día, también en la vía pública, en un área señalizada de 3 m2 frente al acceso a la estación de metro de Baixa-Chiado, junto a otro edificio de la compañía de seguros Fidelidade. El workshop, dirigido por Javier Núñez Gasco vestido de traje, incluía la explicación del proyecto Misérias Ilimitadas, Lda. y de las pautas de comportamiento que se deberían seguir en el desempeño de las funciones en cuestión, y la realización controlada de ejercicios prácticos de manipulación del material de trabajo –un maletín de cuero negro con el logotipo de la empresa realizado en oro por un orfebre y un cartel de cartón con letras en neón rojo.
Cada día de trabajo comenzaba con la llegada de los contratados a los lugares previamente fijados, todos en la zona centro de Lisboa, y el montaje de sus respectivos carteles de neón —alimentados en la red pública con la debida autorización del ayuntamiento. El contratado, vestido de la manera que considerase más adecuada para desempeñar correctamente sus funciones, debía colocarse tumbado, sentado o recostado en el suelo y permanecer lo más inmóvil posible. En caso de ser interpelado por los transeúntes, su obligación, según el contrato, era explicar su situación de empleado de Misérias Ilimitadas, Lda. y sus funciones dentro del proyecto, es decir, pedir limosnas promoviendo la solidaridad social. Javier Núñez Gasco supervisaba personalmente a cada trabajador, recogiendo y registrando los beneficios diarios obtenidos al final de cada jornada de trabajo.

De este modo, armados con una cámara, recorrieron la cuenca del Rühr, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y la región industrial del centro de Francia, para en 1965 visitar Inglaterra por primera vez, donde se mostraron especialmente interesados en la industria del sur de Gales. No fue hasta 1972 cuando cruzaron el Atlántico hasta EEUU, con el fin de fotografiar las típicas regiones industriales como Pennsylvania. Esta dimensión internacional permite establecer conclusiones sobre las particularidades geográficas y regionales en la configuración de edificios industriales. Comparando las fotografías de estos artistas se comprueba que hasta el famoso principio de “la forma está supeditada a la función” es sólo relativamente válido en la arquitectura funcional. en efecto, un depósito de agua francés cumple la misma función que uno estadounidense, pero no se parecen en nada.
No fue hasta un momento posterior, al intentar ordenar y sistematizar la enorme colección de fotos que poseían, cuando, tras haberse familiarizado con los objetos fotografiados, diseñaron las formas básicas de construcciones con sus distintas variedades y subespecies, para crear las Tipologías: familias de objetos o grupos de reproducciones de idéntico tamaño, formando mosaicos rítmicos y repetitivos de paisajes o estructuras en los que aparecen gasómetros, depósitos de agua, torres de refrigeración, altos hornos, silos de carbón, torres de refrigeración de coque, silos de cereal, caleras, castilletes de extracción, naves industriales, plantas de tratamiento, graveras y detalles de exteriores e interiores de fábricas (todo excepto centrales nucleares por considerarse contrarios a su existencia, aunque sí que les hubiese gustado fotografiar las refinerías de petróleo). Cada tipología consta de 3, 9, 12 o 15 fotos de un mismo tipo de construcción y consigue resaltar las pequeñas diferencias entre cada imagen, lo que resulta en una especie de armonía. A cada una de estas estructuras les corresponde un número según la posición que ocupan dentro de la tipología en la que se encuadran, de modo que cada número se relaciona con todos los demás ya sea en sentido horizontal, vertical o diagonal. Tomando como ejemplo una tipología de depósitos de agua, podemos comprobar cómo a pesar de su estructura aparentemente simple (un contenedor elevado que sirve para dar presión en las cañerías y como reserva de agua en caso de sequía) es sorprendente las múltiples variedades que la industria ha generado: desde las más simples que los artistas encontraron en NY, hasta otros muchos más refinados y ornamentales. Al unirlos en una tipografía, el conjunto muestra la manera de pensar y el espíritu de una época ya pretérita.
El uso de la fotografía para sacar a estos edificios industriales de su contexto e interpretarlos en un lenguaje objetivo mediante la fotografía documental fue bastante extraño tras la II Guerra Mundial, donde los artistas alemanes trataban a toda costa de “ignorar la historia”, mediante la subjektive fotografie de Steichen, Frank y Steinert. Por ello, para poder entender los antecedentes del estilo ascético, objetivo y social de los Becher debemos remontarnos a dos influencias de los años ‘20 y ‘30:
Todas las fotografías se realizan siguiendo unas pautas y parámetros muy definidos, ya que para tomar sus imágenes empleaban una cámara de gran formato que situaban en diferentes puntos de vista elevados, pero siempre en un plano perpendicular y rigurosamente frontal al objeto que retrataban. Las condiciones de luz debían ser homogéneas y no dramáticas, por lo que siempre preferían trabajar con un cielo nublado. Al emplear una lente muy larga (a veces de hasta 600 mm.), resultaba necesario trabajar con 2 trípodes para evitar la distorsión. Para evitar que saliesen figuras humanas ni movimiento a su alrededor, dejaban entreabierto el objetivo durante un largo tiempo de exposición (hasta 20 segundos), lo que además, les permitía dotar a las fotografías de un gran formato (30×40 al principio, para posteriormente pasar a un formato de 50×60 que podía ser colgado separadamente). La composición de la fotografía era relativamente simple, puesto que el objeto fotografiado ocupaba el centro, permitiendo mostrar el entorno que lo rodea por arriba, por abajo, a la izquierda y a la derecha. La línea del horizonte también se convierte en un elemento de la obra, ya que siempre ocupa un lugar por debajo de los 3/4 de la foto, para que no interfiera con el efecto deseado.
En 1978 Hsieh construyó en la esquina de un loft/estudio en el barrio de TriBeCa en Manhattan, una celda de unas dimensiones aproximadas de 3′5 x 2′75 x 2′5m a base de barrotes de madera de pino. La acondicionó con sólo lo básico para sobrevivir: una cama, unas sábanas, un uniforme con su nombre bordado, un lavabo (sin WC) y unos pocos productos de higiene personal. El 30 de septiembre de 1978, tras mecanografiar un manifiesto con su propósito (por aquel entonces firmaba como Sam Hsieh) el artista se encerró en esta celda bajo la supervisión del abogado Robert Projansky, quien se encargó de velar por la autenticidad de dicho encierro al colocar un sello firmado en el candado que sellaba la celda. El objetivo de Hsieh era permanecer durante un año en una soledad casi absoluta, privado de cualquier contacto con el mundo exterior y bajo una estricta normativa autoimpuesta que le impediría hacer absolutamente nada salvo pensar: no podía hablar con nadie, ni leer, ni escribir, ni escuchar la radio ni ver la televisión. Cheng Wei Kuong, un antiguo compañero con el que compartió clases de arte en Taiwan, se encargaría, diariamente de llevarle comida (sobretodo ternera y brécol), retirarle los desperdicios, y sacarle una fotografía que serviría para documentar el performance. Además, una vez cada tres semanas, la obra se abría al público en un horario de 11:00- 17:00. Con el fin de hacer todavía más patente el paso del tiempo, Hsieh se afeitó la cabeza nada más entrar en la celda dejándose crecer el pelo durante su estancia en la misma (la foto muestra la comparación entre el antes y el después), y cada día esculpió con las uñas una pequeña raya en el muro.
Cuando, el 29 de septiembre de 1979, el abogado Robert Projansky volvió para verificar que los sellos permanecían inalterados con el fin de certificar la hazaña lograda por Hsieh, el artista fue liberado al fin. Su readaptación a la libertad fue un bastante dura, ya que a causa de su confinamiento se sentía constantemente “acechado por lobos” y tenía miedo de las personas que le rodeaban, en las que veía comportamientos agresivos, de forma que sólo se sentía seguro cuando estaba de vuelta en la celda. Tras un tiempo, decidió desmantelar la celda y todos los elementos que habían compuesto la performance, y los almacenó con la esperanza de que algún día fuesen expuestos.
No era la primera vez que un artista se había recluido durante varios días en una habitación (en 1974, Joseph Beuys, ya llevó a cabo una performance denominada
El segundo One Year Performance requería de Hsieh una capacidad de sacrificio aún mayor que el primero, puesto que durante un año entero tuvo que “fichar” cada hora en un reloj especialmente diseñado para ello que se hizo instalar en su apartamento. Este reloj dividió la vida de Hsieh durante ese año en pequeñas fracciones de tiempo destrozando la continuidad de cualquier actividad o reflexión con interrupciones constantes, por no hablar de la falta de sueño que ocasionaba. David Milne, presidente de la Foundation for the Community of Artists, actuó como testigo firmando un sello que impediría cualquier ulterior manipulación del reloj y cada una de las 366 tarjetas (una por día) con las que Hsieh ficharía, demostrando la veracidad y autenticidad de esta performance. El autor, en su afán por el perfeccionismo y la meticulosidad, llegó incluso a elaborar unas tablas en las que mostraba las veces en las que se retrasó al fichar, y aquellas en las que se quedó dormido:
Como seres temporales, el hombre raramente presta atención al paso del tiempo en sí mismo, puesto que la tendencia natural es pensar únicamente en lo que haremos con ese tiempo, con lo que vivimos presa de nuestra propia cárcel de actividades autoprogramadas. Sólo percibimos el paso del tiempo cuando este no se ajusta a nuestra actividad, y siempre lo hacemos en parámetros negativos (“no tengo tiempo para…” o “tengo que esperar hasta…”). Para esta obra Hsieh liberó el parámetro tiempo de todos estos convencionalismos y contextualizaciones, para experimentar el paso del tiempo en toda su pureza. Al mismo tiempo parodió la compartimentación que nuestra sociedad hace del tiempo al dividirlo en partes iguales, muchas de cuales exigen nuestra presencia física en un lugar muy concreto haciendo una actividad en concreto. Por ello, la obra de Hsieh, que muchos juzgarán absurda, no es mucho más absurda que la vida que muchos llevamos, estando pendientes de lo que dictan unas manecillas del reloj para poder desplazarnos a otro lugar o hacer algo distinto: en el fondo todos estamos apresados en el engranaje autoimpuesto del tiempo durante toda nuestra vida. Con esta obra me viene a la mente el precioso texto de Julio Cortazar llamado Instrucciones para dar Cuerda a un Reloj:
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico (…) No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Este tercer performance puede contemplarse como el opuesto del primero, ya que Hsieh ha pasado de recluirse en un espacio acotado interior a abrirse al exterior tanto como le fuese posible. Ambos extremos resultan tremendamente peligrosos, ya que durante la vida de nómada que el artista llevó tuvo que enfrentarse a situaciones que estaban completamente fuera de su control (frío extremo, violencia, marginación…). Todo ello le sirve para reflexionar acerca de la naturaleza de lo que llamamos vivienda, y de cómo esta es una necesidad básica para el ser humano al contribuir a forjar la identidad de cada uno. Sin una vivienda uno se convierte en un ser completamente libre, pero también en un ser invisible y anónimo, como tantos mendigos que Hsieh conoció durante esta estancia en las calles de Nueva York.

Cada persona representa una individualidad con ideas y objetivos propios, pero al mismo tiempo, al vivir en comunidad, nos convertimos en “jaulas” para los demás. Con una inusitada economía de medios, la obra pretendía investigar y profundizar en el complicado funcionamiento de las relaciones humanas. De este modo, la cuerda simplemente saca a la luz los vínculos y dependencias psíquicas, afectivas y emocionales que unen a cualquier pareja de personas relacionadas entre sí, presentando una inteligente dicotomía según la cual somos personas individuales, pero al mismo tiempo estamos “atados” a otras personas, con las que construimos nuestra propia red social.
Tal y como establece este documento (ya firmado usando el nombre de Tehching Hsieh en vez de Sam Hsieh) durante un año el artista no hizo arte, no habló de arte, no vio arte, no leyó acerca de arte y no visitó ningún museo o galería. Resulta tremendamente curiosa que su último One Year Performance sea precisamente una negación del arte, es decir, una negación de los cuatro performances anteriores.
Esta obra de Earth no consistía ni en sobrevivir bajo determinadas circunstancias ni en negar dichas condiciones, como sus anteriores trabajos. La propia supervivencia y continuidad de su propia vida (keeping alive) constituían el objeto de esta obra y precisamente por ello su vida se transformaba en arte y al mismo tiempo transformaba el arte. Las condiciones extremas a las que se enfrentó Hsieh en sus cuatro primeras obras fueron absorbidas y normalizadas a través de la rutina y de la repetición, pero aquí sucede lo contrario: una rutina normal en apariencia es elevada a la categoría de arte, con el objetivo de invitarnos a una insólita reflexión a través del análisis exhaustivo de la totalidad de su carrera, vista en perspectiva y con el prisma de esta última obra, que es la clave para entender todas sus creaciones anteriores.Todo este rigor y la pasión puesta en sus obras, han convertido a Hsieh en una figura de culto, lo que le permitió, a partir del año 2000, exponer todo el material que documentaba su obra por museos de todo el mundo.
La obra de Wade Guyton (nacido en 1972 en Hammond, Indiana aunque actualmente vive y trabaja en NY) es posiblemente una de las más originales de cuantas se pueden encontrar en el panorama artístico actual y una de las referencias del arte estadounidense de su generación junto a artistas como Kelley Walker, Seth Price y Josh Smith. Tras finalizar sus estudios en la Universidad de Tenesee y en el Hunter College de NY se interesó por los movimientos de vanguardia del siglo XX, y sus repercusiones en el minimalismo y en el arte conceptual, centralizando sus investigaciones en las creaciones del constructivismo de la Bauhaus, los trabajos de Franz Kline,
Durante los primeros años de su carrera artística Guyton comenzó trabajando con esculturas de corte reduccionista e impresiones sobre pequeñas páginas arrancadas de libros de arquitectura o de monografías y catálogos de arte. Para ello empleaba una pequeña impresora convencional Epson de inyección de tinta, que le permitía plasmar imágenes de un tamaño limitado. Estas imágenes solían ser geometrías sencillas o tipografías del Microsoft Word entre las que destacaban circunferencias y curvas en forma de U. Esta mezcla de fuentes primarias, simbología añadida mecánicamente, y restos dejados por la impresora en el papel (borrones, manchas…) creaba un vocabulario visual único, que permanece indefinido y abierto a la interpretación personal.
El triunfo temprano de Guyton le permitió adquirir, a finales de 2004 una impresora de gran formato en color (Epson Stylus Pro 4000/9600 Ultrachrome) que usa sistemáticamente para realizar nuevas y muy sugerentes aportaciones sobre la tradición de la pintura del siglo XX, centrándose especialmente en la Bahaus y en las pinturas de campos de color de los pintores norteamericanos. La adquisición de esta maquinaria le permitió aumentar ostensiblemente la gama de colores y la escala de su obra, llegando a obtener imágenes que se acercan al metro de altura. Sin embargo, parece que el ancho que admite la impresora (110 cm.) no resulta satisfactorio, por lo que suele montar sus imágenes en dípticos desdoblados. El modo de trabajo resulta bastante sencillo: tras crear un motivo con Photoshop, el artista dobla por la mitad un lienzo con capa de imprimación (normalmente destinados al óleo) para que quepa dentro de la maquinaria. Tras pasar la tela por la impresora un buen número de veces, como atestiguan las diferentes capas de tinta que se amontonan sobre su superficie, y desdoblar el lienzo, el resultado final que se obtiene es un cuadro con una línea o pliegue vertical (que recuerda a las
Hay telas que reaccionan de distinta forma al recibir la tinta de la impresora, pero esto no es ningún problema puesto que el azar juega un papel muy importante en la obra de Guyton. De este modo, cuando el artista observó que algunas telas absorbían demasiado la tinta en vez de dejarla reposar en la superficie, en un principio prescindió de ellas, pero más tarde, cuando decidió imprimir un rectángulo negro hecho en Photoshop con motivos pertenecientes a trabajos anteriores comprendió que podían serle útiles. Al pasar muchas veces la tela por la impresora se creaban superficies negras de muy distintas intensidades en función de la incidencia de factores externos (las veces en las que retira prematuramente la tela antes de finalizar la impresión, de cómo las arrastró por el suelo entre cada impresión, de cómo cambió las cabezas de la impresora, de la marca de las cabezas sobre la tela, de la cantidad de tinta que se filtra en la tela…) que otorgan aspectos insólitos en las diferentes superficies a través de una cadena de operaciones sencillas. Este fue el modo en el que nació la serie de Ostensibly Black Monochromes, expuesta durante 2007 con gran éxito en la 
El lenguaje visual empleado por Guyton en sus obras más recientes ha sido acertadamente definido por la historiadora del arte Johanna Burton, como “fácilmente atribuible a cualquier contexto, pero, al mismo tiempo no perteneciente a ningún contexto en concreto”, lo que favorece la creación de asociaciones y contextualizaciones internas por parte del espectador:
En este collage resultan evidentes las influencias del primer
Y en esta tercera pieza, mucho más reciente y expuesta en la galería 

Otros cuadros pueden llegar a tener de 40 a 80 X’s iguales esparcidas aleatoriamente por toda la superficie del lienzo, llegándose a superponer unas sobre otras en una repetición constante y monótona en la que la letra pierde todo su significado linguístico tradicional, para convertirse en un símbolo, en un icono conceptual o en una construcción con su propia lógica interna.
Al igual que con la X, la letra U es fácilmente convertida por Guyton en un símbolo o figura geométrica semejante a un semicírculo, que se integra fácilmente en las composiciones pictóricas del artista, con un efecto muy similar a los números, letras y símbolos que forman las creaciones de 
Desde 1998 Guyton viene realizando las denominadas Untitled Action Sculptures, que constituyen auténticos dibujos en el espacio donde los trazos sobre el papel se han trasladado a la tercera dimensión, eliminando no sólo la tradicional dicotomía existente entre dibujo y volumen, sino también aquella que se solía dar entre racionalismo funcional y expresividad. Para ello el artista transforma y modifica finos tubos de metal, sacados de la estructura de las conocidas
Guyton se refiere frecuentemente a sus esculturas como dibujos en el espacio, con lo que emplea los mismos motivos y figuras en ambas disciplinas. De este modo, encontramos gigantescas e inquietantes X’s negras que se apoyan en paredes a modo de vigas, bloquean ventanas (tal y como sucedió en la exposición Objects Are Much More Familiar en la 
Consciente de la importancia que tienen las colaboraciones con otros artistas, Guyton ha venido colaborando muy activamente con el artista Kelley Walker, en obras que imitan o parodian el movimiento del Pop Art de Andy Warhol y Robert Rauschenberg. Para su debut conjunto en el LAXART de Los Angeles, manipularon digitalmente una serie de imágenes provenientes de las más variadas fuentes del mass media, con los que decoraron 250 botes de pintura, mostrando cómo la tecnología puede subvertir y expropiar el poder las marcas a través de la 
igual que el profeta hebreo, pese a que en su momento lo eligió simplemente porque “sonaba bonito” ya que desconocía su origen bíblico), es sin duda uno de los artistas más cuestionados del momento. Nacido en la ciudad de San José de Costa Rica el 18 de septiembre de 1975, en la actualidad vive en la localidad de Cartago donde desarrolla su carrera artística en base a una formación completamente autodidacta ya que pese a estudiar Docencia de Educación Especial en la 
El 14 de febrero, día de los enamorados, Habacuc presentó este trabajo, consistente en cambiarle a una asistenta del hogar su anillo de bodas por el equivalente en dinero a tres cajas de leche.
Instalación presentada en 2006 para la V Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano, inaugurada por el entonces presidente de El Salvador Elías Antonio Saca (a quien se puede ver en la fotografía escuchando el himno nacional). Cientos de tomates formaban una alfombra que serviría de camino de entrada para invitados y autoridades. Pese a que la instalación estaba pensada para colocarse en el exterior, la lluvia obligó al artista a trasladarla dentro del recinto. Aún así esta obra logró alzarse con la primera mención honorífica de esta bienal.
Mediante un acto vandálico realizado con una piedra, el mensaje publicitario se subvierte contra sí mismo y contra la ambigüedad de su fotografía, pero a la vez se hace más literal su propio mensaje ¿Buscas profundidad?

Probablemente el efectismo de esta obra provenga principalmente de la descontextualización, al emplear un espacio institucional de la danza costarricense repleto de gente como un espacio adecuado para llevar al ámbito artístico un acto “intimo” como es el consumo de pornografía. Sin embargo, esta descontextualización ayuda al mismo tiempo a dotar a la función de un matiz más cercano al arte, al otorgarle una temática, un estilo y una estética propios del centro en el que la acción se desarrolla. El ser humano siempre ha tenido la necesidad de que las cosas “se vean mejor”, lo que se logra a través de la estética, la cual es simplemente un maquillaje de unas necesidades básicas que tiene el ser humano. Si aplicamos la estética a otros productos de la civilización vemos cómo esta pierde su significado y cae por sí misma descubriendo los fundamentos mismos de la sociedad, demostrando que la morbosidad/moralidad es tan sólo una máscara para ver de frente sin que nos vean el rostro. Esta obra de Habacuc pretende mostrar qué pasa cuando el sexo (como acto de supervivencia) es distosionado por el arte (entendido como producto último de la civilización) sin las máscaras y artificios que sostienen el andamiaje mismo de la sociedad.








Después se se proyectó el siguiente vídeo de la preparación de dichos alimentos:
Desde entonces no ha dejado de retratar a personas en instantes de distracción o fatiga en los que no evitan mostrarse como son, con la parte de fragilidad que posee el ser humano,logrando perfilar los nuevos cánones de la contemporaneidad artística y convirtiéndose en una de las artistas contemporáneas que más sutilmente nos habla de la realidad, del tiempo y del tránsito.
El enfoque decididamente conceptual de estos Beach Portraits es siempre el mismo: todos los jóvenes retratados se sitúan en el centro simétrico de la composición de acuerdo con los parámetros del retrato clásico, mirando a la cámara con naturalidad, sin mucha preparación y sin recibir directriz alguna por parte de la fotógrafa. Les fotografía desde abajo, siempre a pleno día pero aún así utilizando flash para que los jóvenes destaquen en la fotografía bien perfilados sobre el mar. Sin embargo, con este formato tan simple y repetitivo Dijkstra logra que las diferencias sociales, culturales y personales entre los retratados se hagan patentes para el espectador que las contempla, puesto que las personas fotografiadas, conscientes de las convenciones del retrato tratan de buscar la expresión adecuada y pose que les gustaría adoptar ante la fotógrafa y ante posteriores observadores. La imagen suspende y perpetúa un instante del tiempo que la artista ha compartido con esa persona, siendo el resultado final un documento que plasma parcialmente la interacción y colaboración entre fotógrafo y fotografiado. Para ejemplificar esta idea basta con poner dos fotografías tomadas en dos lugares del mundo:








a dos jóvenes soldados desde el día que se alistaron en el ejército: Shany Palhamin, una chica que se alistó en el ejército de Israel, pero que poco más tarde decidió abandonar, y Olivier Silva. La serie Olivier nos muestra la metamorfosis progresiva de Olivier, un chico que cautivó la atención de la artista, y a quien no ha dejado de fotografiar anualmente, desde que a los 17 años decidiese alistarse en la Legión extranjera francesa, uno de los cuerpos militares mejor entrenados del mundo. En la progresión de fotografías se aprecia cómo el joven ha ido adoptando voluntariamente una identidad colectiva, que le proporciona una autoridad que va apareciendo poco a poco en su rostro, de modo que en las últimas imágenes ostenta ya los signos externos del puesto que ha elegido ocupar. Al igual que en la serie de Israeli Soldiers, Dijkstra muestra en esta serie la tensión existente entre los valores individuales y los de la comunidad, entre la identidad y la uniformidad.

Las fotos de estudiantes de secundaria que Dijkstra realizó en varios institutos europeos entre 1998-2000 contienen algo de imaginación al delatar fragmentos de lo hasta entonces vivido en los gestos y en la fisonomía de los retratados, en su vestimenta o en los interiores o paisajes que sirven de fondo. La fase de la adolescencia, que está marcada tanto por la inseguridad como por la curiosidad y la voluntad de buscar nuevos horizontes, es una época en la que mucho resulta aún indefinido e imperceptible. No sabemos qué piensan de sí mismos ni cómo se ven pero su ropa y sus gestos uniformados dejan ver claramente una necesidad por situarse en algún lugar cercano con respecto a los demás, en un intento por lograr una imagen propia a partir de modelos comunes. Nada se dice sobre el futuro de estos adolescentes, a los que la uniformidad gestual y/o de indumentaria no es suficiente para que resulten idénticos. Sin embargo esa aparente unidad sugiere cómo se sitúan los adolescentes respecto de los demás, en el momento en el que sienten la necesidad de dar una imagen de sí mismos y tienden a federarse en torno a modelos comunes. Por ello esta serie de Dijkstra pone de manifiesto más que ninguna otra el equilibrio o tensión existente entre lo que la gente quiere mostrar y lo que muestra sin ser consciente de ello.


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